Ante este panorama, el debate sobre el impacto de la tecnología en el desarrollo de la niñez toma fuerza y se coloca en el centro de las decisiones gubernamentales. En la tradicional rueda de prensa de los lunes, efectuada en la emblemática Casa de la Esperanza, el político zacatecano Ulises Mejía Haro manifestó un sólido respaldo al planteamiento hecho por la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, para abordar con rigor, apertura y responsabilidad el uso de teléfonos celulares y herramientas digitales en la educación básica.
Mejía Haro subrayó que la tecnología no debe verse como un enemigo ni como una amenaza que se deba erradicar por completo. Al contrario, reconoció que los dispositivos móviles y las redes conectadas son herramientas esenciales en la vida diaria de las personas y representan aliados sumamente potentes en el terreno pedagógico. No obstante, advirtió con firmeza que la sobreexposición a las pantallas o la navegación sin vigilancia conllevan severos riesgos para el desarrollo emocional, cognitivo y social de los menores. En consonancia con la postura del Ejecutivo Federal, remarcó que el enfoque correcto no radica en darle la espalda al avance tecnológico, sino en encauzarlo mediante tres pilares fundamentales: educar a las comunidades, prevenir situaciones de peligro y blindar el bienestar de los estudiantes.
Uno de los aciertos de esta iniciativa radica en la consulta directa a las comunidades escolares. Para sustentar las políticas regulatorias, la Secretaría de Educación Pública ha emprendido un proceso de diálogo abierto para consultar a más de un millón de maestras y maestros distribuidos en cerca de 200 mil planteles a lo largo del territorio nacional. Sobre este ejercicio, Mejía Haro puntualizó que las decisiones no deben nacer desde el escritorio ni imponerse de manera vertical, sino nutrirse de la experiencia directa de quienes habitan las aulas. Aclaró también que a la fecha no existe una prohibición tajante del uso de celulares en las escuelas de México, sino un proceso plural de análisis participativo donde también se contempla la voz de padres, madres de familia y los propios estudiantes.
La discusión va mucho más allá de legislar la simple presencia física de un teléfono en el salón de clases. El verdadero reto social estriba en guiar a las nuevas generaciones para que aprendan a coexistir de forma segura con un entorno digital dinámico y cada vez más complejo. En ese tenor, se argumentó que cualquier regulación en materia educativa debe contemplar flagelos reales como el ciberacoso, la violencia digital, la vulneración de la privacidad y los datos personales, así como la exposición ininterrumpida a contenidos inadecuados o el efecto adictivo de los algoritmos diseñados por las plataformas digitales.
A todos estos desafíos se suma la rápida evolución de la inteligencia artificial, una fuerza disruptiva que demanda alfabetización digital, sentido crítico y la capacidad de distinguir información verídica de contenidos manipulados o falsos.
Ante la relevancia del contexto nacional, Zacatecas se encuentra en un momento idóneo para liderar este esfuerzo con una estrategia propia. Se planteó la posibilidad de consolidar en la entidad una agenda integral de bienestar y ciudadanía digital. Esta iniciativa invitaría a sumarse a instituciones universitarias, especialistas en salud mental, cuerpos docentes y colectivos juveniles para construir pautas locales de acompañamiento.
Dentro de los ejes prioritarios de este plan estatal figuraría la capacitación continua a madres y padres de familia sobre los peligros ocultos en la red, la concientización sobre el uso equilibrado de la tecnología y el aprovechamiento ético y creativo de la inteligencia artificial en el ámbito formativo.
Por último, se concluyó que consolidar el proyecto de transformación en el país demanda estar a la altura de los problemas emergentes. No se puede aspirar a construir el futuro de Zacatecas sin atender la intersección directa entre la juventud, la educación y las nuevas tecnologías. Apoyar la visión de la presidenta Claudia Sheinbaum significa colocar en el centro el interés superior de la infancia, asegurando que las herramientas digitales sirvan como catalizadores del aprendizaje, el pensamiento crítico y la libertad, evitando que se conviertan en factores que vulneren la seguridad o la salud de las próximas generaciones.













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